La estrella del sur
La estrella del sur —A fe mÃa, miss Alice, hace mucho tiempo que este hecho se habÃa presentido; pero la ciencia contemporánea tiende, de dÃa en dÃa, a demostrarlo más claramente, o por mejor decir, tiende a reducir cada vez más el número de los cuerpos simples elementales, número considerado largo tiempo como sacramental. Los procedimientos espectroscópicos de observación han arrojado recientemente, desde este punto de vista, una nueva luz sobre la quÃmica, asà es que las sesenta y dos sustancias clasificadas hasta aquà como cuerpos simples elementales o fundamentales, podrÃan muy bien no ser más que una sola y única sustancia atómica (quizá hidrógeno), bajo formas eléctricas, dinámicas y calorÃficas diferentes.
—¡Ah! —exclamó miss Watkins—. Me dais miedo con esas huecas palabras. Habladme más bien del carbón. ¿Acaso vosotros, los señores quÃmicos, no podrÃais cristalizarle, como lo hacéis con el azufre, del que me habéis enseñado el otro dÃa tan bonitas agujas? Algo más cómodo serÃa esto que ir agujereando la tierra para encontrar los diamantes.