La invasion del mar
La invasion del mar El campamento, en la noche del 4 al 5 de abril, fue establecido al pie de las dunas, en un relieve bastante acusado que encuadraba el fondo de la caleta. El lugar no ofrecía ningún abrigo. Los últimos árboles de aquella región desolada habíalos dejado la tropa hacía tres o cuatro kilómetros de allí, entre Nefta y el chott. Era el desierto arenoso, con insignificantes vestigios de vegetación: el Sahara en toda su aridez.
Levantáronse las tiendas de campaña. Los carros, que en Nefta llenáronse de provisiones, aseguraban para unos cuantos días el sustento de hombres y caballos. Además, al dar la vuelta al Rharsa el ingeniero se detendría en los oasis que por allí abundan, donde se encuentra forraje fresco, que inútilmente hubieran buscado en el interior de aquel desierto.
