La invasion del mar
La invasion del mar —Claro que no; se morirían, mi capitán. En aquel momento sonó una detonación del lado del mar.
—¿Qué es eso? —preguntó el teniente Villette.
—Será el cañonazo del crucero que acaba de anclar en el golfo.
—Y que viene a recoger a ese bribón de Hadjar —añadió el suboficial—. Una buena captura que se debe a usted, mi capitán.
—Puede usted decir que la hicimos juntos —repuso el capitán Hardigan.
—Y también al caballo y al perro les corresponde su parte —declaró Nicol.
Luego, los dos oficiales reanudaron su interrumpida marcha, en tanto que Nicol y sus hombres descendían hacia los barrios bajos de Gabes.