La invasion del mar
La invasion del mar Y cuando la columna supo lo que sus jefes esperaban de su energÃa y de su resistencia, todos desearon que llegara el momento de ponerse en marcha.
—Mi veterano —decÃa Nicol— está presto a doblar las jornadas, si fuera preciso, y mi fiel Valiente está deseando tomar la delantera.
El capitán, muy bien aprovisionado, partió con sus hombres. Fue necesario atravesar primero, al sudoeste de la ciudad, un bosque que no cuenta con menos de 100.000 palmeras, después del cual existe una arboleda, que sólo tiene frutales.
Un solo poblado importante encuéntrase en el recorrido, entre Gafsa y la frontera de Argelia y Tunicia, Chebika, donde fueron confirmadas las informaciones relativas a la presencia del jefe tuareg. El terrible árabe operaba sin cesar contra las caravanas que frecuentaban las extremas regiones de la provincia de Constantina, y los atentados contra personas y propiedades aumentaban de dÃa en dÃa el considerable número de sus criminales hazañas.
Después de unas cuantas etapas, al franquear la frontera, el capitán Hardigan forzó la marcha para llegar al poblado de Negrine en las orillas del uadi Sokhna.
La vÃspera de su llegada, los tuaregs habÃan sido señalados algunos kilómetros más al oeste, precisamente entre Negrine y Ferkane.