La Isla misteriosa
La Isla misteriosa El capitán Nemo habría podido volver a arrojar al océano a aquellos tres hombres, que la casualidad había lanzado a través de su misteriosa existencia. No lo hizo, pero los tuvo prisioneros, y durante siete meses pudieron contemplar todas las maravillas de un viaje que prosiguió durante veinte mil leguas bajo los mares. Un día, el 22 de junio de 1867, aquellos tres hombres, que no sabían nada sobre el pasado del capitán Nemo, lograron escaparse, después de haberse apoderado de la canoa del Nautilus. Pero como en aquel momento el Nautilus había penetrado en las costas de Noruega, en los torbellinos del Maelstrom, el capitán creyó que los fugitivos, ahogados en aquellos espantosos remolinos, habrían encontrado la muerte en el fondo del golfo. Ignoraba que el francés y sus dos compañeros habían sido milagrosamente arrojados a la costa, que los pescadores de las islas Lofoden los habían recogido y que el profesor, a su regreso a Francia, había publicado una obra en la cual se referían y entregaban a la curiosidad pública siete meses de aquella extraña y aventurera navegación del Nautilus.