La Isla misteriosa
La Isla misteriosa Después los colonos bajaron a la canoa que estaba amarrada al costado del barco submarino. La canoa navegó hasta popa, donde en la línea de flotación se abrían dos grandes grifos que estaban en comunicación con los depósitos destinados a producir !a inmersión del aparato. Abrieron los grifos, los depósitos se llenaron de agua, y el Nautilus, hundiéndose poco a poco, desapareció bajo la sábana líquida. Pero los colonos pudieron seguirlo todavía a través de las profundas capas de agua. Su poder luminoso transparentaba las aguas, mientras las tinieblas invadían la cripta. Por último, aquella expansión de efluvios eléctricos se disipó y en breve el Nautilus, convertido en ataúd del capitán Nemo, descansó en el fondo de los mares.
