La Isla misteriosa
La Isla misteriosa Emprendieron de nuevo la marcha: eran cerca de las dos y media de la madrugada; la marea empezaba a subir e, impulsada por el viento, amenazaba ser muy fuerte. Las grandes olas chocaban contra los escollos y los acometían con tal violencia, que probablemente debían pasar por encima del islote, absolutamente invisible entonces. Aquel largo dique no cubría la costa, que estaba directamente expuesta a los embates del mar.
Cuando el marino y sus compañeros se separaron del muro, el viento los azotó de nuevo con extremado furor.