La Isla misteriosa
La Isla misteriosa -Voy a explicarme -contestó el ingeniero-, o mejor dicho, no haré más que transmitirles la explicación que durante los pocos minutos de conversación secreta me dio el capitán Nemo.
¡El capitán Nemo! -exclamaron los colonos.
-¡SÃ, el último servicio que quiso hacernos antes de morir!
-¡El último servicio! -exclamó Pencroff-, ¡el último servicio! Ya verán como muerto y todo nos va a hacer todavÃa otro.
¿Pero qué dijo el capitán Nemo? -preguntó el periodista.
-Sépanlo, amigos mÃos -prosiguió el ingeniero-. La isla Lincoln no está en las condiciones en que se encuentran las demás del PacÃfico y su disposición particular, que me dio a conocer el capitán Nemo, debe producir tarde o temprano la dislocación de su formación submarina.
-¡Una dislocación! ¡La isla Lincoln! ¡Bah! -exclamó Pencroff, que, a pesar de todo el respeto que tenÃa a Ciro Smith, no pudo menos de encogerse de hombros.