La Isla misteriosa
La Isla misteriosa Este último golpe, dado a la obra de los colonos, fue terrible. Del molino, de los edificios, del corral no quedó nada. Las aves, asustadas, desaparecían en todas direcciones. Top y Jup daban señales de terror y su instinto les advertía que estaba próxima la catástrofe. Gran número de animales de la isla habían perecido en la erupción y los que habían sobrevivido no encontraron más refugio que el pantano de los Tadornes, salvo alguno que fue hallado en la meseta de la Gran Vista. Pero este último asilo les fue cerrado al fin, y el río de lava, rebasando la cresta de la muralla granítica, comenzó a precipitar sobre la playa sus cataratas de fuego. El sublime horror de este espectáculo es superior a toda descripción. Durante la noche parecía que un Niágara de líquido metal se precipitaba sobre la playa con sus vapores incandescentes arriba y sus mares hirvientes abajo.