La Isla misteriosa
La Isla misteriosa Los pasajeros se ayudaron los unos a los otros, logrando desprenderse de las mallas de la red. El globo, libre de aquel peso, fue recogido par el viento y, como un pájaro herido que encuentra un instante de vida, desapareció en el espacio.
La barquilla contenía cinco pasajeros, más un perro, y el globo sólo había arrojado cuatro sobre la orilla.
El pasajero que faltaba había sido evidentemente arrebatado por el golpe de mar, que, dando de lleno en la red, había permitido al aparato, aligerado de peso, llegar a tierra.
Apenas los cuatro náufragos -se les puede dar ese nombre--habían tomado tierra, todos, pensando en el ausente, exclamaron:
-¡Quizá podrá ganarla orilla a nado! ¡Salvémoslo! ¡Salvémoslo!