La Isla misteriosa
La Isla misteriosa -Este es, amigos míos, el estrecho rincón del mundo donde el Todopoderoso nos ha arrojado. Aquí tendremos que vivir quién sabe cuánto tiempo; pero también puede suceder que nos llegue pronto algún socorro imprevisto o que pase algún barco por casualidad... Digo por casualidad, porque esta isla es poco importante, no ofrece ni siquiera un puerto que pueda servir de escala a los buques, y es de temer que se encuentre situada fuera del rumbo que ordinariamente siguen, es decir, demasiado al sur para las naves que frecuentan los archipiélagos del Pacífico, y demasiado al norte para las que se dirigen a Australia doblando el cabo de Hornos. No quiero ocultaron cuál es nuestra verdadera situación.
-Y hace usted muy bien, mi querido Ciro -contestó el corresponsal-. Habla usted con hombres con quienes puede contar para todo, pues tienen absoluta confianza en usted. ¿No es cierto, amigos míos?
-Le obedeceré en todo, señor Ciro -dijo Harbert, estrechando la mano del ingeniero.
-¡Aquí y en todas partes será usted mi amo! -exclamó Nab.