La Isla misteriosa
La Isla misteriosa Encendieron el fuego y Nab y Pencroff, a los cuales fueron naturalmente designadas las funciones de cocineros, el uno en su calidad de negro, el otro en su calidad de marino, prepararon en breve un asado de agutí, que comieron con bastante apetito.
Terminada la comida, en el momento en que cada cual se preparaba para dormir, Ciro Smith sacó de su bolsillo pequeños pedazos de diferentes especies de minerales y se limitó a decir:
-Amigos, éste es mineral de hierro, éste es de pirita, éste de arcilla, esto es cal, esto es carbón. He aquí lo que nos da la naturaleza, y ésta es la parte que ha tomado en el trabajo común. ¡Mañana haremos el nuestro!
-Y bien, señor Ciro, ¿por dónde vamos a empezar? -preguntó a la mañana siguiente Pencroff al ingeniero.
