La Isla misteriosa
La Isla misteriosa Hecho esto, dio fuego a la leña, cuyo calor se comunicó a los esquistos, los cuales se inflamaron, pues contenían carbón y azufre. Entonces se echaron nuevas capas de piritas machacadas, dispuestas de modo que formasen un montón grande, que fueron cubiertas de tierra y hierbas, dejando, sin embargo, alguna abertura para que entrara el aire, como si se tratara de carbonizar leña para hacer carbón. Luego se dejó realizar la transformación, para lo cual se necesitaban no menos de diez o doce horas, a fin de que el sulfuro de hierro se transformase en sulfato de aluminio, dos sustancias igualmente solubles, siendo el resto sílice, carbón y cenizas. Mientras se verificaba esta transformación química, Ciro Smith mandó proceder a otras operaciones. Sus compañeros ponían en ellas no solamente celo, sino actividad y entusiasmo.