La Isla misteriosa
La Isla misteriosa -¿Es esa la opinión de usted, señor Ciro? -preguntó Harbert.
-Sí, hijo mío -repuso el ingeniero-, ha podido suceder así. Es posible que en el momento o en previsión de un naufragio los pasajeros hayan reunido en esta caja diversos objetos de primera utilidad con la esperanza de hallarlos después en cualquier punto de la costa...
-¡Y hasta la caja fotográfica! -observó el marino en tono de incredulidad.
-En cuanto a este aparato -repuso Ciro Smith-, no comprendo su utilidad, y mejor habría sido para nosotros, como para cualesquiera otros náufragos, un surtido de ropas más completo o de municiones más abundante.
-¿Pero no hay en esos instrumentos, ni en las herramientas, ni en los libros ninguna marca, ningunas señas que puedan indicamos su procedencia? -preguntó Gedeón Spilett.