La Isla misteriosa
La Isla misteriosa -No, es un islote perdido en el Pacífico y que tal vez nunca ha sido visitado.
-Pues bien, lo visitaremos -dijo Pencroff.
-¿Nosotros?
-Sí, señor Ciro; construiremos un barco con puente y yo me encargo de conducirlo. ¿A qué distancia estamos de esa isla Tabor?
-A unas ciento cincuenta millas hacia el nordeste -contestó Ciro Smith.
-¿Ciento cincuenta millas? ¿Y qué es eso? -dijo Pencroff-. En cuarenta y ocho horas y con un buen viento podemos estar allí.
-Mas ¿para qué? -preguntó el corresponsal.
-Vete a saber! Ya lo veremos.
Y con esta respuesta se convino en construir una embarcación que pudiese hacerse a la mar, hacia el mes de octubre próximo, cuando volviese el buen tiempo.
Cuando Pencroff concebía un proyecto, no descansaba hasta que lo había ejecutado. Quería visitar la isla Tabor y, como para esta travesía era necesario un buque de cierta magnitud, quería construir inmediatamente dicha embarcación.
