La Isla misteriosa
La Isla misteriosa Los piratas, subidos en los mástiles hasta las barras de juanete, habían podido ver que un islote cubría la costa y que estaba separado de ella por un canal de media milla de anchura. Sin embargo, Ciro Smith calculó, por la dirección que seguía la canoa, que no trataba de penetrar en aquel canal, sino que se dirigía a la costa del islote, como lo aconsejaba la prudencia.
Pencroff y Ayrton, ocultos cada uno por su lado entre las rocas, vieron llegar la canoa sobre ellos y esperaron que estuvieran a tiro. La canoa se adelantaba con precaución. Los remos se hundían en el agua a largos intervalos. Podía verse también que uno de los presidiarios a proa llevaba una sondaleza en la mano y trataba de reconocer el canal abierto por la corriente del río de la Merced. Esto indicaba que Bob Harvey tenía la intención de acercar el brick lo más posible a la costa. Unos treinta piratas, subidos a los obenques, seguían atentamente los movimientos de la canoa y apuntaban ciertas marcas que debían permitirles llegar a la costa sin peligro.