La Isla misteriosa
La Isla misteriosa Esta respuesta no satisfizo a Pencroff, el cual se atenÃa a una explosión y no podÃa convencerse de que la cosa hubiera pasado de otra manera. Jamás consentirÃa en admitir que en aquel canal formado por un lecho de arena fina como la misma playa y que habÃa sido atravesado muchas veces por él en la marea baja hubiese un escollo ignorado.
Por otra parte, en el momento en que el brick iba a pique, la marea estaba alta, es decir, que habÃa más agua de la necesaria para atravesar el canal sin chocar en las rocas, aun cuando existiesen algunas que no hubieran podido ser descubiertas en la baja marea. AsÃ, pues, no podÃa haber habido choque; por consiguiente, el buque no se habÃa estrellado y por tanto, habÃa habido explosión.
Hay que convenir en que el razonamiento era lógico. Hacia la una y media los colonos se embarcaron en la piragua y se dirigieron al sitio del naufragio. Era una pena que no hubieran salvado las dos embarcaciones del brick. Una, como es sabido, se habÃa estrellado en la desembocadura del rÃo de la Merced y estaba absolutamente inservible; otra, habÃa desaparecido al hundirse el buque y, sin duda aplastada por él, no habÃa podido salir a flote.