La Isla misteriosa
La Isla misteriosa ¡Luego los presidiarios continuaban en las inmediaciones de la dehesa, espiando lo que en ella pasaba, decididos a matar a los colonos uno tras otro! Había que tratarlos como fieras, pero debían tomarse grandes precauciones, porque en aquel momento los miserables tenían la ventaja de la situación, viendo y no siendo vistos, pudiendo sorprender bruscamente con un ataque y no pudiendo ser sorprendidos. Ciro Smith tomó todas las medidas necesarias para vivir en la dehesa, cuyas provisiones, por otra parte, podían bastar para largo tiempo. La casa de Ayrton había sido provista de todo lo necesario para la vida, y los presidiarios, asustados por la llegada de los colonos, no habían tenido tiempo de saquearla.