La Isla misteriosa
La Isla misteriosa A finales de mes, Harbert recorría ya la meseta de la Gran Vista y la playa. Algunos baños de mar que tomó en compañía de Pencroff y de Nab le fueron muy bien. Desde entonces Ciro Smith creyó que podría ya señalar el día de la partida: se fijó para el 15 de febrero. Las noches, muy claras en aquella época del año, eran propicias para las investigaciones que trataban de hacerse en toda la isla.
Comenzaron los preparativos necesarios para la exploración, y debían ser importantes, porque los colonos habían jurado no volver al Palacio de granito sin haber alcanzado los dos objetos de la expedición: por una parte, destruir a los presidiarios y encontrar a Ayrton si vivía, y por otra, descubrir al hombre que presidía tan eficazmente los destinos de la colonia.