La Isla misteriosa
La Isla misteriosa Hubo que renunciar a las investigaciones, porque no era posible seguirlas indefinidamente. Los colonos tenían derecho a creer que el ser misterioso no residía en la superficie de la isla y sus imaginaciones sobreexcitadas dieron cabida a las más locas hipótesis. Pencroff y Nab no se contentaban con lo extraordinario y se dejaban llevar a la esfera de lo sobrenatural.
El 25 de febrero, los colonos volvían al Palacio de granito y, por medio de la doble cuerda que una flecha llevó al umbral de la puerta, restablecieron la comunicación entre su dominio y el suelo. Un mes después celebraban, el día 25 de marzo, el tercer aniversario de su llegada a la isla Lincoln.
Tres años habían transcurrido desde que los prisioneros de Richmond habían huido de aquella ciudad y ¡cuántas veces durante aquellos tres años habían hablado de la patria, siempre presente en sus pensamientos!
