La jornada de un periodista americano en 2890
La jornada de un periodista americano en 2890 Por lo demás, Francis Benett tenía motivos para estar satisfecho. Uno de los astrónomos del Earth Herald acababa de determinar los elementos del nuevo planeta Gandini. Es a mil seiscientos millones trescientos cuarenta y ocho mil doscientos ochenta y cuatro kilómetros y medio que este planeta describe su órbita alrededor del Sol y para realizarla necesita doscientos setenta y dos años, ciento noventa y cuatro días, doce horas, cuarenta y tres minutos, nueve segundos y ocho décimas.
Francis Benett estaba encantado con semejante precisión.
—¡Bien! —exclamó—, apresúrese a informar al servicio de reportajes. Usted sabe con qué pasión sigue el público estas cuestiones astronómicas. Quiero que la noticia aparezca en el número de hoy.
Antes de abandonar la sala de reporteros, Francis Benett se acercó al grupo especial de entrevistadores y, dirigiéndose al que estaba encargado de los personajes célebres, preguntó:
—¿Ha entrevistado al presidente Wilcox?
—Sí, señor Benett, y publico en la columna de informaciones que sin duda alguna sufre de una dilatación del estómago y que debe someterse a lavados tubulares de los más concienzudos.
—Perfecto. ¿Y este asunto del asesino Chapmann? ¿Ha entrevistado a los jurados que deben presidir la audiencia?