La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas Picaporte, no menos sorprendido, se lanzó a la vÃa y volvió casi al punto exclamando:
—¡Señor, ya no hay ferrocarril!
—¿Qué queréis decir? —preguntó sir Francis Cromarty.
—Quiero decir que el tren no sigue.
El brigadier general descendió al instante del vagón. Phileas Fogg lo siguió sin darse prisa. Ambos se dirigieron al conductor.
—¿Dónde estamos? —preguntó sir Francis Cromarty.
—En la aldea de Kholby —respondió el conductor.
—¿Nos paramos aqu�
—Sin duda. El ferrocarril no está concluido.
—¡Cómo! ¿No está concluido?
—No. Falta un trozo de cincuenta millas entre este punto y Hallahabad, donde se vuelve a tomar la vÃa.
—¡Sin embargo, los periódicos han anunciado la apertura completa del ferrocarril!
—¡Qué queréis! Los periódicos se han equivocado.
—¡Y dais billetes desde Bombay a Calcuta! —replicó sir Francis que empezaba a acalorarse.
—Sin duda —replicó el conductor— pero los viajeros saben muy bien que deben hacerse trasladar de Kholby a Hallahabad.