La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas Ochenta millas lo más separaban a esta ciudad de Allahabad, las cuales se recorrieron en dos horas.
Durante el trayecto, la joven recobró por entero los sentidos, quedando disipados los vapores embriagadores del hag.
¡Cuál fue su asombro al encontrarse en el ferrocarril, en aquel compartimiento, vestida a la europea y en medio de viajeros que le eran completamente desconocidos!
Principiaron sus compañeros prodigándole cuidados y reanimándola con algunas gotas de licor; y después el brigadier general le refirió lo ocurrido. Insistió sobre la decisión de Phileas Fogg que no habÃa vacilado en comprometer su vida para salvarla, y sobre el desenlace de la aventura debida a la audaz imaginación de Picaporte.
El señor Fogg dejó hablar sin decir una palabra. Picaporte, avergonzado, repetÃa que la cosa no merecÃa tanto.
Aouda dio gracias a sus libertadores con una efusión expresada con las lágrimas más que por sus palabras. Sus hermosos ojos, mejor que sus labios, fueron los intérpretes de su reconocimiento. Y después, llevándola su pensamiento a las escenas del sutty, y viendo sus miradas esa tierra indÃgena donde tantos peligros la amenazaban, fue acometida de un estremecimiento de terror.