La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas —¡Es evidente, es evidente! —decÃa para sà el honrado mozo, ufano de su perspicacia—. ¡Es un espÃa que esos caballeros han enviado tras de nosotros! ¡Eso no es digno! ¡El señor Fogg, tan probo, tan hombre de bien! ¡Hacerle espiar por un agente! ¡Ah! ¡Señores del Reform Club, caro os costará!
Encantado Picaporte de su descubrimiento, resolvió, sin embargo, no decir nada a su amo, por temor de que éste no se resintiese con razón ante la desconfianza que manifestaban sus adversarios. Pero se propuso bromear a Fix con este motivo, por medio de palabras embozadas y sin comprometerse.
El miércoles 30 de octubre, por la tarde, el Rangoon entraba en el estrecho de Malaca, que separa la penÃnsula de ese nombre de las tierras de Sumatra. Unos islotes montuosos, muy escarpados y pintorescos, ocultaban a los pasajeros la vista de la gran isla.
Al siguiente dÃa, a las cuatro de la mañana, habiendo el Rangoon ganado media jornada sobre la travesÃa reglamentaria, anclaba en Singapore a fin de renovar su provisión de carbones.
Phileas Fogg inscribió ese adelanto en la columna de beneficios, y esta vez bajó a tierra, acompañando a Aouda, que habÃa manifestado deseos de pasear durante algunas horas.