La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas —¿Parece que tenéis mucha prisa en llegar a Hong Kong? —le dijo un dÃa el detective.
—¡Mucha prisa! —respondió Picaporte.
—¿Pensáis que el señor Fogg tenga también mucha prisa en tomar el vapor de Yokohama?
—¡Una prisa espantosa!
—¿Luego ahora creéis en ese extraño viaje alrededor del mundo?
—Absolutamente. ¿Y vos, señor Fix?
—¿Yo? No creo en él.
—¡Truhán! —respondió Picaporte guiñando el ojo.
Esa palabra dejó pensativo al agente. El calificativo lo inquietó mucho sin saber por qué. ¿Lo habÃa adivinado el francés? No sabÃa qué pensar. ¿Cómo podÃa Picaporte haber descubierto su condición de detective, cuyo secreto de nadie podÃa ser sabido? Y sin embargo, al hablar asÃ, Picaporte lo habÃa hecho con segunda intención.
Aconteció también que el buen muchacho se propasó aún más otro dÃa, sin poder contener su lengua.
—Vamos, señor Fix —preguntó a su compañero con malicia—, ¿acaso una vez llegados a Hong Kong tendremos el sentimiento de dejaros all�
—¡Vaya —respondió Fix bastante desconcertado— no lo sé! ¡Tal vez…!