La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas —¿Cuál es el nombre de ese vapor? —preguntó el señor Fogg.
—El Carnatic —respondió el piloto.
—¿No debÃa marchar ayer?
—SÃ, señor, pero tenÃa que hacer reparaciones en su caldera y se aplazó la salida para mañana.
—Os doy las gracias —respondió el señor Fogg, que con paso automático bajó al salón del Rangoon.
En cuanto a Picaporte, tomó la mano del piloto y la estrechó vigorosamente diciendo:
—¡Vos, piloto, sois un hombre digno!
El piloto nunca habrá llegado a saber probablemente por qué sus respuestas le valieron tan amistosa expansión. Después de un silbido de la máquina, dirigió el vapor entre aquella flotilla de juncos, tankas, barcos de pesca y buques de todo género que obstruÃan los pasos de Hong Kong.
A la una, el Rangoon estaba en el muelle y los pasajeros desembarcaron.