La vuelta al mundo en 80 días
La vuelta al mundo en 80 días Al pronunciar estas palabras «ocho días», Fix sentía latir su corazón de gozo. ¡Ocho días! ¡Fogg detenido ocho días en Hong Kong! Había tiempo de recibir el mandamiento. En fin, la suerte se declaraba en favor del representante de la ley.
Júzguese del golpe que recibió cuando oyó decir a Phileas Fogg, con sosegada voz:
—Pero me parece que en el puerto de Hong Kong hay otros buques.
Y el señor Fogg, ofreciendo su brazo a Aouda, se dirigió a los docks, en busca de un buque dispuesto a marchar.
Fix lo seguía, desconcertado. Phileas Fogg, durante tres horas, recorrió el puerto en todos los sentidos, decidido, si era menester, a fletar una embarcación para ir a Yokohama; pero no vio más que buques en carga o descarga, y que, por consiguiente, no podían aparejar. Fix comenzó a recobrar esperanzas.
Pero el señor Fogg no se desanimaba, e iba a continuar sus investigaciones, aun cuando para ello tuviera que ir hasta Macao, cuando le salió al encuentro un marino que, descubriéndose, le dijo:
—¿Busca Vuestro Honor un barco?