La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas En aquel momento, un personaje, que lo observaba con atención, se acercó a él. Era el inspector Fix, que lo saludó y le dijo:
—¿No sois, como yo, caballero, uno de los pasajeros del Rangoon llegado ayer?
—SÃ, señor —respondió con frialdad el señor Fogg—. Pero no tengo la honra…
—Dispensadme, pero creà encontrar aquà a vuestro criado.
—¿Sabéis dónde está, caballero? —preguntó con viveza la joven viuda.
—¡Cómo! ¿No está con vosotros? —dijo Fix, fingiéndose sorprendido.
—No —respondió Aouda—. Desde ayer no ha vuelto a verse. ¿Se habrá embarcado sin nosotros a bordo del Carnatic?
—¿Sin vos, señora? —respondió el agente—. Pero, permitidme una pregunta, ¿pensabais, por lo visto, marchar en el vapor?
—SÃ, señor.
—Yo también, señora, y me encuentro muy contrariado. ¡Habiendo terminado el Carnatic sus reparaciones, ha salido de Hong Kong, doce horas antes, sin avisar a nadie, y ahora será menester aguardar ocho dÃas la próxima salida!