La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas 
«Siento no poderos ofrecer otra cosa mejor».
El inspector de policÃa sentÃa cierta humillación en aprovechar asà los obsequios del señor Fogg.
—¡Seguramente —decÃa para s×, que es un bribón muy cortés; pero es un bribón!
A las tres y diez minutos se izaron las velas. El pabellón de Inglaterra ondulaba en el cangrejo de la goleta. Los pasajeros estaban sentados en el puente. El señor Fogg y la princesa Aouda dirigieron una postrera mirada al muelle, a fin de ver si Picaporte aparecÃa.