La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas 
Llegó la noche, y Picaporte regresó a la ciudad indÃgena.
Por último, las calles se despoblaron. A la multitud sucedieron las rondas de yakuninos, oficiales que, con sus magnÃficos trajes y en medio de un séquito, parecÃan embajadores, y Picaporte repetÃa alegremente, cada vez que encontraba alguna vistosa patrulla:
—¡Bueno va! ¡Otra embajada japonesa que sale para Europa!