La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas Los pasajeros eran bastante numerosos a bordo del vapor. HabÃa ingleses, americanos, una verdadera emigración de coolÃes para América, y cierto número de oficiales del ejército de Indias, que utilizaban su licencia dando la vuelta al mundo.
Durante la travesÃa no hubo ningún incidente náutico. El vapor, sostenido sobre sus anchas ruedas, y apoyado por su fuerte velamen, cabeceaba poco, y el Océano PacÃfico justificaba bastante bien su nombre. El señor Fogg estaba tan tranquilo y tan poco comunicativo como siempre. Su joven compañera se sentÃa cada vez más inclinada a este hombre, por otra atracción diferente de la del reconocimiento. Aquel silencioso carácter, tan generoso en suma, le impresionaba más de lo que creÃa, y, casi sin percatarse de ello, se dejaba llevar por sentimientos cuya influencia no parecÃa hacer mella sobre el enigmático Fogg.