La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas En efecto: el General Grant pasaba el 23 de noviembre por el meridiano 180, bajo el cual se encuentran, en el hemisferio austral, los antÃpodas de Londres. De ochenta dÃas disponibles, el señor Fogg habÃa empleado ya ciertamente cincuenta y dos, y no le quedaban ya más que veintiocho; pero si el caballero se encontraba a medio camino en cuanto a los meridianos, habÃa recorrido en realidad más de los dos tercios del trayecto total, a consecuencia de los rodeos de Londres a Adén, de Adén a Bombay, de Calcuta a Singapore y de Singapore a Yokohama. Siguiendo circularmente el paralelo 50, que es el de Londres, la distancia no hubiera sido más que unas doce mil millas, mientras que por los caprichosos medios de locomoción, habÃa que recorrer veintiséis mil, de las cuales se habÃan andado ya diecisiete mil quinientas el 23 de noviembre. En lo sucesivo, el camino era directo, y Fix ya no estaba allà para acumular obstáculos.
Aconteció también que, en esa misma fecha, 23 de noviembre, Picaporte experimentó suma alegrÃa. Recuérdese que se habÃa obstinado en conservar la hora de Londres, en su famoso reloj de familia, teniendo por equivocadas todas las horas de los paÃses que atravesaban. Pues bien, aquel dÃa, sin haber tocado a su reloj, se encontró conforme con los cronómetros de a bordo. Fácil es comprender el triunfo de Picaporte, que hubiera querido tener delante a Fix para saber lo que dirÃa.