La vuelta al mundo en 80 días
La vuelta al mundo en 80 días Picaporte se arrojó al cuello de Fix sin otra explicación, y, con gran satisfacción de algunos americanos, que apostaron a su favor, administró al desventurado inspector una soberbia tunda, que demostró la alta superioridad del pugilato francés sobre el inglés.
Cuando Picaporte acabó, se encontró más tranquilo y como aliviado, Fix se levantó en bastante mal estado, y mirando a su adversario, le dijo con frialdad:
—¿Habéis concluido?
—Sí, por ahora.
—Entonces, vamos a hablar.
—Que yo…
—En interés de vuestro amo.
Picaporte, como subyugado por esta sangre fría, siguió al inspector de policía, y se sentaron aparte.
—Me habéis zurrado —dijo Fix—. Bien lo esperaba. Ahora, escuchadme. Hasta ahora, he sido adversario del señor Fogg; pero, en adelante, voy a ayudarlo.
—¡Al fin! —exclamó Picaporte—. ¿Lo creéis hombre honrado?