La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas Picaporte, que habÃa seguido con emoción los incidentes de esta gimnástica, vino a contemplar al rezagado, a quien cobró vivo interés al saber que se escapaba a consecuencia de una reyerta de familia.
Cuando el mormón recobró el aliento, Picaporte se aventuró a preguntarle cortésmente cuántas mujeres tenÃa para él solo, y del modo con que venÃa escapado le suponÃa una veintena, al menos.
—¡Una, señor! —contestó el mormón, elevando los brazos al cielo—, ¡una y era bastante!