La vuelta al mundo en 80 días
La vuelta al mundo en 80 días En el lago Salado era donde el trazado llegaba a su más alto punto de altitud. Desde aquí su perfil describía una curva muy prolongada, que bajaba hacia el valle de Bitter Creek, para remontarse hasta la línea divisoria de las aguas entre el Océano y el Pacífico. Los ríos eran numerosos en esta región montuosa. Hubo que pasar sobre puentes el Muddy, el Gree y otros. Picaporte se había tornado más impaciente a medida que se acercaba el término del viaje, y Fix, a su vez, hubiera querido haber salido ya de aquella región extraña. Temía las tardanzas, recelaba los accidentes, y aún tenía más prisa que el mismo Phileas Fogg en poner el pie sobre la tierra inglesa.
A las diez de la noche, el tren se detenía en la estación de Fort Bridger, de la cual se separó al punto, y veinte millas más allá entraba en el estado de Wyoming, el antiguo Dakota, siguiendo todo el valle de Bitter Creek, de donde surgen parte de las aguas que forman el sistema hidrográfico del Colorado.
Al día siguiente, 7 de diciembre, hubo un cuarto de hora de parada en la estación de Green River. La nieve había caído, durante la noche, con bastante abundancia; pero, mezclada con lluvia, medio derretida, no podía estorbar la marcha del tren. Sin embargo, este mal tiempo no dejó de inquietar a Picaporte, porque la acumulación de las nieves, entorpeciendo las ruedas de los vagones, hubiera comprometido seguramente el viaje.