La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas —SÃ.
—No hay inconveniente.
—¿Cuándo?
—En seguida. Os prevengo solamente que lo haré a vuestra costa.
—¡Es una locura! —exclamó Andrés Stuart, que empezaba a resentirse por la insistencia de su compañero de juego—. Más vale que sigamos jugando.
—Entonces, volved a dar, porque lo habéis hecho mal.
Andrés Stuart recogió otra vez las cartas con mano febril, y de repente, dejándolas sobre la mesa, dijo:
—Pues bien, sÃ, señor Fogg, apuesto cuatro mil libras…