La vuelta al mundo en 80 días
La vuelta al mundo en 80 días 
El francés había ya derribado tres a puñetazos.
Todos, salvadores y salvados, fueron acogidos con gritos de alegría, y Phileas Fogg distribuyó a los soldados la prima que les había prometido, mientras que Picaporte repetía, no sin alguna razón:
—¡Decididamente, es preciso convenir en que cuesto muy caro a mi amo!
Fix, sin pronunciar una palabra, miraba al señor Fogg, y hubiera sido difícil analizar las impresiones que luchaban en su interior. En cuanto a la princesa Aouda, había tomado la mano del caballero y la estrechaba con las suyas sin poder pronunciar una palabra.