La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas —Esta misma noche —respondió Phileas Fogg—. Por consiguiente —añadió consultando un calendario del bolsillo—: puesto que hoy es miércoles 2 de octubre deberé estar de vuelta en Londres, en este mismo salón del Reform Club, el sábado 21 de diciembre a las ocho y cuarenta y cinco minutos de la tarde, sin lo cual las veinte mil libras depositadas actualmente en la casa de Baring Hermanos os pertenecen de hecho y de derecho, señores. He aquà un cheque por esa suma.
Se levantó acta de la apuesta, firmando los seis interesados. Phileas Fogg habÃa permanecido sereno. No habÃa ciertamente apostado para ganar, y no habÃa comprometido las veinte mil libras —mitad de su fortuna— sino porque preveÃa que tendrÃa que gastar la otra mitad para llevar a buen fin ese difÃcil, por no decir inejecutable proyecto. En cuanto a sus adversarios, parecÃan conmovidos, no por el valor de la apuesta, sino porque tenÃan reparo en luchar con ventaja.
Daban entonces las siete. Se ofreció al señor Fogg la suspensión del juego para que pudiera hacer sus preparativos de marcha.
—¡Yo siempre estoy preparado! —respondió el impasible caballero; y dando las cartas, exclamó—: Vuelvo oros. A vos os toca salir, señor Stuart.