La vuelta al mundo en 80 días
La vuelta al mundo en 80 días Míster Fogg ya estaba listo. Llevaba debajo del brazo el "Brandshaw's Continental Railway, Steam Transit and general Guide", que debía suministrar todas las indicaciones necesarias para el viaje. Tomó el saco de las manos de Picaporte, lo abrió, y deslizó en él un paquete de esos hermosos billetes de banco que corren en todos los países.
-¿No habéis olvidado nada? -preguntó.
-Nada, señor.
-Bueno; tomad este saco.
Míster Fogg entregó el saco a Picaporte.
-Y cuidadlo -añadió-. Hay dentro veinte mil libras.
Poi- poco se escapó el saco de las manos de Picaporte, como si las veinte mil libras hubieran sido oro y pesado considerablemente.
El a¡-no y el criado bajaron entonces, y la puerta de la calle se cerró con doble vuelta.
A la extremidad de Saville-Row había un punto de coches. Pilileas Fogg y su criado montaron en un "cab", que se dirigía rápidamente a la estación de Charing-Cross, donde termina uno de los ramales del ferrocarril del Sureste.
A las ocho y veinte, el "cab" se detuvo ante la verja de la estación. Picaporte se apeó. Su amo le siguió y pagó al cochero.