La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas —No existe lo imprevisto —respondió sencillamente Phileas Fogg.
—¡Pero, señor Fogg, ese transcurso de ochenta dÃas sólo está calculado como mÃnimo!
—Un mÃnimo bien empleado basta para todo.
—¡Pero a fin de aprovecharlo, es necesario saltar matemáticamente de los ferrocarriles a los vapores y de los vapores a los ferrocarriles!
—Saltaré matemáticamente.
—¡Es una broma!
—Un buen inglés no se bromea nunca cuando se trata de una cosa tan formal como una apuesta —respondió Phileas Fogg—. Apuesto veinte mil libras contra quien quiera a que yo doy la vuelta al mundo en ochenta dÃas, o menos, sean mil novecientas veinte horas, o ciento quince mil doscientos minutos. ¿Aceptáis?
—Aceptamos —respondieron los señores Stuart, Fallentin, Sullivan, Flanagan y Ralph después de haberse puesto de acuerdo.
—Bien —dijo Fogg—. El tren de Dover sale a las ocho y cuarenta y cinco. Lo tomaré.
—¿Esta misma noche? —preguntó Stuart.