La vuelta al mundo en 80 días

La vuelta al mundo en 80 días

Con extraordinaria rapidez, el tren pasó el estado de Iowa, por el Councial Bluffs, Moines, Iowa City. Durante la noche, cruzaba el Mississippi, en Davenport, y entraba por Rock Island en Illinois. Al día siguiente, 10, a las cuatro de la tarde, llegaba a Chicago, renacida ya de sus ruinas, y más que nunca fieramente asentada a orillas de su hermoso lago Michigan. Chicago está a 900 millas de Nueva York, y allí no faltaban trenes, por lo cual pudo el señor Fogg pasar inmediatamente de uno a otro. La elegante locomotora del Pittsburg Fort Waine Chicago, partió a toda velocidad, como si hubiese comprendido que el honorable caballero no tenía tiempo que perder. Atravesó como un relámpago los Estados de Indiana, Ohio, Pensylvania y New Jersey, pasando por ciudades de nombres históricos, algunas de las cuales tenían calles y tranvías, pero no casas todavía. Por fin, apareció el Hudson, y el 11 de diciembre, a las once y cuarto de la noche, el tren se detenía en la estación, a la margen derecha del río, ante el mismo muelle de los vapores de la línea Cunard, llamada, por otro nombre, British and North American Royal Mail Steam Packet Co.

El China, con destino a Liverpool, había salido cuarenta y cinco minutos antes.



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