La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas —¡Quemar mi buque! ¡Un buque que vale cincuenta mil dólares!
—Aquà tenéis sesenta mil —respondió Phileas Fogg, ofreciendo al capitán un paquete de billetes.
Esto hizo un efecto prodigioso sobre Andrés Speedy. No se puede ser americano sin que la vista de sesenta mil dólares cause alguna sensación. El capitán olvidó por un momento la cólera, su encierro y todas las quejas contra el pasajero. ¡Su buque tenÃa veinte años, y este negocio podÃa hacerlo de oro! La bomba ya no podÃa estallar, porque el señor Fogg le habÃa quitado la mecha.
—¿Y me quedaré el casco de hierro? —dijo el capitán con tono singularmente suavizado.
—El caso de hierro y la máquina. ¿Es cosa concluida?
—Concluida.
Y Andrés Speedy, tomando el paquete de billetes, los contó, haciéndolos desaparecer en el bolsillo.
Durante esta escena, Picaporte estaba descolorido. En cuanto a Fix, por poco le da un ataque de sangre. ¡Cerca de veinte mil libras gastadas, y aún dejaba Fogg al vendedor el casco y la máquina; es decir, casi el valor total del buque! Es verdad que la suma robada al Banco ascendÃa a cincuenta y cinco mil libras.
Después de haberse metido el capitán el dinero en el bolsillo, le dijo el señor Fogg: