La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas —¿Y qué influencia puedo yo tener? —respondió Aouda—. ¡El señor Fogg no se somete a ninguna! ¿Ha comprendido nunca que mi reconocimiento ha estado a punto de desbordarse? ¿Ha leÃdo alguna vez en mi corazón? Amigo mÃo, es preciso no dejarle solo ni un momento. ¿DecÃs que ha manifestado intenciones de hablarme esta noche?
—SÃ, señora. Se trata, sin duda, de regularizar vuestra situación en Inglaterra.
Asà es que, durante todo el dÃa, que era domingo, la casa de Saville Row parecÃa deshabitada, y por la vez primera, desde que vivÃa allÃ, Phileas Fogg no fue al club, cuando daban las once y media en la torre del Parlamento.
¿Y por qué se habÃa de presentar en el Reform Club? Sus colegas no lo esperaban, puesto que la vÃspera, sábado, fecha fatal del 21 de diciembre a las ocho y cuarenta y cinco minutos, Phileas Fogg no se habÃa presentado en el salón del Reform Club, y tenÃa la apuesta perdida. Ni era siquiera necesario ir a casa de su banquero para entregarla, puesto que sus adversarios tenÃan un simple asiento en casa de Baring Hermanos para transferir el crédito.