La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas A los cincuenta y siete segundos, la puerta del salón se abrió, y no habÃa batido el péndulo los sesenta segundos, cuando Phileas Fogg aparecÃa seguido de una multitud delirante, que habÃa forzado la puerta del Club, y con voz calmosa, dijo:
—Aquà estoy, señores.

«Aquà estoy, señores».