La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas 
Una pobre mendiga.
El señor Fogg sacó del bolsillo las veinte guineas que acababa de ganar al juego, y dándoselas a la mendiga, le dijo:
—Tomad, buena mujer, me alegro de haberos encontrado.
Y pasó de largo.
Picaporte tuvo como una sensación de humedad alrededor de sus pupilas. Su amo acababa de dar un paso dentro de su corazón.