La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas El señor Fogg y él entraron en la gran sala de la estación. AllÃ, Phileas Fogg dio a Picaporte la orden de tomar dos billetes de primera para ParÃs, y después, al volverse, se encontró con sus cinco amigos del Reform Club.
—Señores, me voy; y como he de visar mi pasaporte en diferentes puntos, eso os servirá para comprobar mi itinerario.
—¡Oh, señor Fogg —respondió cortésmente Gualterio Ralph— es inútil! ¡Nos bastará vuestro honor de caballero!
—Más vale asà —dijo el señor Fogg.
—No olvidéis que debéis estar de vuelta… —observó Andrés Stuart.
—Dentro de ochenta dÃas —respondió el señor Fogg—; el sábado 21 de diciembre de 1872 a las ocho y cuarenta y cinco minutos de la noche. Hasta la vista, señores.
A las ocho y cuarenta, Phileas Fogg y su criado tomaron asiento en el mismo compartimiento. A las ocho y cuarenta y cinco resonó un silbido, y el tren se puso en marcha.
La noche estaba oscura. CaÃa una lluvia menuda. Phileas Fogg, arrellanado en un rincón, no hablaba. Picaporte, atolondrado todavÃa, oprimÃa maquinalmente sobre sà el saco de los billetes de banco.