La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas Pero el tren no habÃa pasado aún de Sydenham cuando Picaporte dio un verdadero grito de desesperación.
—¿Qué es eso? —preguntó el señor Fogg.
—Que… en mi precipitación… en mi turbación… he olvidado…
—¿Qué?
—¡Apagar el gas de mi cuarto!
—Pues bien, muchacho —respondió frÃamente el señor Fogg—, seguirá por cuenta vuestra.