La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas El "Mongolia" hacÃa sus viajes con regularidad desde Brindisi a Bombay por el canal de Suez. Era uno de los de mayor velocidad de la CompañÃa, habiendo sobrepujado siempre la marcha reglamentaria de diez millas por hora entre Brindisi y Suez, y de nueve millas cincuenta y tres centésimas entre Suez y Bombay.
Aguardando la llegada del "Mongolia", dos hombres se paseaban en el muelle en medio de la multitud de indÃgenas y de extranjeros que afluyen a aquella ciudad, antes villorrio, y cuyo porvenir ha quedado asegurado por la grandiosa obra del señor Lesseps.
Uno de aquellos hombres era el agente consular del Reino Unido, establecido en Suez, quien, a despecho de los desgraciados pronósticos del gobierno británico y de las siniestras predicciones del ingenioso Stephenson, veÃa llegar todos los dÃas navÃos ingleses que atraviesan el canal, abreviando asà en la mitad, el antiguo camino de Inglaterra a las Indias por el Cabo de Buena Esperanza.
El otro era un hombrecillo flaco, de aspecto bastante inteligente, nervioso, que contraÃa con notable persistencia los músculos de sus párpados. A través de éstos brillaba una mirada viva, pero cuyo ardor sabÃa amortiguar a voluntad. En aquel momento descubrÃa cierta impaciencia, yendo, viniendo y no pudiendo estarse quieto.