La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas 
El pelo desordenado, sin sombrero, corriendo como nunca.
En tres minutos llegó a la casa de Saville Row, y caÃa sin aliento en el cuarto del señor Fogg.
—Señor… —tartamudeó Picaporte—, casamiento… imposible.
—¡Imposible!
—Imposible… para mañana.
—¿Por qué?
—¡Porque mañana… es domingo!
—Lunes —respondió el señor Fogg.