La vuelta al mundo en 80 días
La vuelta al mundo en 80 días Fix había tropezado en pocos instantes con Picaporte, que todo lo examinaba y miraba, no creyéndose obligado a no hacerlo.
-Pues bien, amigo mío -le dijo Fix saliéndole al encuentro-; ¿habéis visado el pasaporte?
-¡Ah! Sois vos -respondió el francés-. Muchas gracias. Estamos perfectamente en regla.
-¿Y os estáis enterando del país?
-Sí; pero andamos tan aprisa que me parece viajar en sueños. ¿Es cierto que estamos en Suez?
-En Suez.
-¿En Egipto?
-En Egipto, perfectamente.
-¿Y en África?
-En África.
-¡En África! -Repitió Picaporte-. No puedo creerlo. ¡Figuraos, caballero, que yo me imaginaba no ir más lejos de París,y me he tenido que contentar con ver esa famosa capital, desde las siete y veinte de la mañana hasta las ocho y cuarenta, entre la Estación del Norte y la de Lyón, a través de los cristales de un coche y lloviendo a chaparrones! ¡Lo siento! ¡Me hubiera gustado volver a ver el cementerio del Père Lachaise y el circo de los Campos Elíseos.
-¿Conque tanta prisa tenéis?
-Preguntó el inspector de policía.
