La vuelta al mundo en 80 dÃas
La vuelta al mundo en 80 dÃas —¡Peor para el sol, caballero! No será él quien tenga razón.
Y el buen muchacho se metió el reloj en el bolsillo con soberbio ademán.
Algunos instantes después, Fix le decÃa:
—¿Conque habéis salido de Londres con precipitación?
—¡Ya lo creo! El miércoles último a las ocho de la noche, el señor Fogg, contra su costumbre, volvió de su cÃrculo, y tres cuartos de hora después nos habÃamos marchado.
—Pero ¿adónde va vuestro amo?
—Siempre adelante. ¡Está dando la vuelta al mundo!
—¿La vuelta al mundo? —exclamó Fix.
—SÃ, señor. ¡En ochenta dÃas! Dice que es una apuesta; pero, sea dicho entre nosotros, no lo creo. Eso no tendrÃa sentido común. Debe haber algún otro motivo.
—¡Ah! Es muy original ese señor Fogg.
—Ya lo creo.
—¿Luego es rico?
—¡Ciertamente, y lleva consigo una bonita suma de billetes de banco, nuevecitos! ¡Y no ahorra por cierto el dinero! ¡Como que ha prometido una prima magnÃfica al maquinista del Mongolia si llegamos a Bombay con buen adelanto!